Laboulaye Home
   Ubicación
   Gobierno
   Economía
   Instituciones
   Centro Universitario
   Turismo
   Historia
   Hotelería
   Clima
   Estadísticas
   Religiones
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   
RELIGIÓN CATÓLICA
1901 - 2006
 
Después de la llegada de la primera misión franciscana, el pueblo de Laboulaye y una gran parte de lo que había de ser la Parroquia Jesús Redentor, pasó a depender de las autoridades religiosas de La Carlota, cuyo párroco, el Presbítero Juan Alonso, llega a nuestro pueblo en cumplimiento de su ministerio y oficia las primeras misas, debiendo hacerlo en casas particulares, pues no existía aún la capilla que se habilitó años después, en 1897.
La piedra fundamental de la misma, colocada en 1895 fue bendecida por Monseñor Vladislao Castellanos, obispo auxiliar de Córdoba, y mas tarde arzobispo de Buenos Aires.
La humilde Capilla, costeada por suscripción popular, presto servicios hasta 1935, en que se construyó el magnifico templo actual.
Dado lo apartado y trasmano que significaba para los nuevos feligreses depender de La Carlota se determinó la creación de una nueva parroquia, que abarcando todo el sur de la provincia desde cinco leguas al norte del ferrocarril al Pacífico, tuviese su sede en Laboulaye.
 
PARROQUIA "JESUS REDENTOR"
La nueva parroquia se denominó <Jesús Redentor>, y fue su primer cura párroco, el canónigo, doctor Amancio J. Rodríguez, y fue habilitada el 12 de Agosto de 1901. Y desde entonces el curato de Laboulaye cuenta con una brillante historia en el desenvolvimiento religioso y social del sur de la provincia de Córdoba, teniendo en su cuarto cura parroco, el recordado P. Fray Luis Casado, que se hizo cargo de la parroquia el 22 de septiemre de 1927, despues de los ministerios de los Padres Francisco Bragulat y Jaime Soler, al aguerrido pastor de almas que se dio a la ciclópea tarea de la construcción del magnífico Templo Parroquial que es orgullo de nuestra ciudad, y la admiración de cuantos tienen oportunidad de conocerlo.
 

Reverendo Padre Miguel Pou.

Inmortal en nuestra memoria...

Hablar del Padre Miguel Pou, no es fácil, porque es “mezclar” tristeza por su partida y alegría  precisamente porque era eso lo que él transmitía.

Fuimos amigos incondicionales, en las buenas y en las malas. Nos unía la gran pasión por la música y así fue que formamos los coros.

¡Cómo olvidar esa primera presentación de la Misa Criolla en un oficio religioso el 24 de diciembre de 1965 en la cual yo no pude participar por el inminente nacimiento de Gisela!

Luego, cuando te afanabas por los logros de Carla reemplazándote, tocando el órgano (cuando ni siquiera se veía detrás de él) durante tus ausencias por visitar a tu familia en España.

Y yo me pregunto ¿Alguien recordará cuando te regocijabas contando que habías cocinado y comido un gato, en vez de un conejo, al horno?

Indudablemente fuiste todo un personaje que vivió y convivió con todos nosotros, compartiendo nuestras tristezas y también nuestras alegrías.

¡Qué bueno poder recordarte así! Y al mismo tiempo darle  gracias a Dios el haberlo hecho posible.

Porque nos dejaste el ejemplo de que se puede ser niño a pesar de los años, de tu simpleza, del maravillarse por todo, de decir que todo es lindo o hermoso cuando el sol de la mañana se asoma por la ventana y nos recuerda que estamos vivos.

Por todo esto y quizás muchas cosas más, gracias Miguelito por haber estado con nosotros!

 

María Rosa Callejón de Ballestracci

 

 

Copyright © H&L Contenidos 2005 - 2006